Un equipo de investigadores del grupo Healthy Architecture &
City (HAC) de la Escuela
Técnica Superior de Arquitectura de la Universidad de Sevilla, dirigido por el colegiado Santiago Quesado, ha presentado en Málaga, en el
marco del evento Tecnosocial 2026, un novedoso desarrollo tecnológico destinado
a personas con alzhéimer, realizado y producido junto a la colegiada María Lozano y Pablo Valero, también arquitectos, profesores e investigadores del Departamento de Proyectos Arquitectónicos. La organización de este foro de innovación ha
reconocido su propuesta, titulada ‘Diseño arquitectónico con tecnologías
adaptadas al deterioro cognitivo: prototipo de espejo inteligente’, con
su Premio Buenas Prácticas 2026.
Esta aportación es fruto de una década de
investigación del grupo HAC centrada en la relación entre arquitectura, salud y
memoria. En concreto, este trabajo muestra de manera práctica cómo el
diseño arquitectónico y la tecnología aplicada a la vivienda mejoran la calidad
de vida de las personas con enfermedad de alzhéimer. Este prototipo se
ha terminado de desarrollar en el marco del proyecto de investigación VIVAlz,
financiado por la Consejería de Fomento, Articulación del Territorio y Vivienda
de la Junta de Andalucía.
El elemento presentado en Tecnosocial 2026 consiste en un
prototipo funcional de espejo inteligente con reflexión selectiva. Es un
objeto doméstico concebido para prevenir situaciones de estrés, pánico
o rechazo que pueden producirse cuando una persona con alzhéimer no se reconoce
en su propio reflejo. Este tipo de episodios, frecuente en determinadas
fases de la enfermedad, tiene un impacto directo en el bienestar emocional de
la persona afectada y generan una importante carga adicional para familiares y
cuidadores.
El dispositivo actúa de forma automática y no invasiva:
cuando detecta la presencia de un usuario que está afectado por esta
enfermedad, la superficie reflectante se transforma en opaca de forma
automática, evitando de esta forma el reflejo, sin introducir estímulos
visuales adicionales y manteniendo la textura y apariencia del material base.
De este modo, el prototipo plantea una nueva forma de entender el espacio como
un entorno protésico, que es capaz de anticiparse a situaciones
críticas, respondiendo de manera preventiva a las necesidades de la
persona.
El sistema se ha desarrollado mediante una metodología de
investigación aplicada que incorpora la participación directa de
usuarios con alzhéimer. Se ha llevado a cabo una experiencia piloto de
implantación en colaboración con la Asociación de Familiares de
Enfermos de alzhéimer y otras demencias del Aljarafe (AFA Aljarafe), con el
objetivo de evaluar el impacto real del dispositivo en situaciones cotidianas.
Los resultados preliminares muestran una reducción
significativa de los episodios de agitación y estrés vinculados al no
reconocimiento del propio reflejo de la persona, así como una mejora en la
percepción de seguridad del entorno por parte de familiares que no tienen que
tapar espejos o retirarlos. Además, el sistema presenta un elevado potencial de
transferencia, ya que puede aplicarse no solo en espejos convencionales,
sino también en otras superficies reflectantes como pueden ser
escaparates, mamparas o vitrinas, presentes en viviendas, centros
asistenciales, sociosanitarios o espacios públicos.