Lunes, 27 de abril de 2026

Oceanika, de Bakpak y EOVASTUDIO, Premio AMAD de Arquitectura en Madera 2025

Bakpak EOVASTUDIO han sido galardonados en la séptima edición del Premio AMAD de Arquitectura en Madera, otorgado por la Asociación Madera y Arquitectura, por Oceanika, un proyecto de coliving, de más de 15.000 m2, compuesto por 180 apartamentos y un conjunto de espacios colectivos como zonas de coworking, salones comunes, gimnasio y jardines exteriores.

Oceanika

Fruto de un concurso convocado por un promotor privado, propietario de la parcela del antiguo hotel “Los Álamos” en Torremolinos (Málaga), nace el proyecto denominado por los inversores como “Oceanika”, un edificio de apartamentos y usos comunes (Coliving) con unas premisas iniciales complejas que han condicionado todas las decisiones del proyecto. Ni el lugar, ni el programa, ni el sistema constructivo ni el plazo de ejecución responden a criterios o procesos de construcción convencionales, aunque sí a la sensibilidad medioambiental y social contemporánea que debería guiar el futuro de la arquitectura.

La parcela del proyecto es realmente un vacío urbano en una zona desestructurada, sin fachada directa a espacios públicos, estando delimitada por una carretera nacional, una vía ferroviaria de cercanías, una estación de repostaje y una pequeña zona de accesos a un edificio comercial. Todas estas limitaciones, más allá de constituir un problema a la hora de proyectar, han permitido que la estructura organizativa del edificio se desarrolle libremente buscando las mejores condiciones posibles para cada uno de los espacios, configurando el conjunto edificado como una yuxtaposición de unidades residenciales más que de un edificio rotundo de forma simple y esquemática.  

Por otro lado, ampliando el campo de visión, la Sierra de Mijas y el Mar Mediterráneo, pero también el soleamiento, las brisas marinas y las templadas temperaturas del Sur peninsular, han brindado la oportunidad de convertir un lugar aparentemente inhóspito en un entorno privilegiado para los futuros usuarios del edificio.

La construcción se planteó desde el principio como totalmente modular e industrializada. Todo ello junto con los requisitos de levantar más de 15.000 m2 en unos 12 meses de obra, con un consumo energético casi nulo y la mínima huella de carbono posible en una construcción de este tipo, enfocó la génesis estructural irrevocablemente hacia un sistema de muros y forjados de madera contralaminada (CLT de pino radiata) de espesores entre 10 y 12 cm para levantar las cinco plantas del complejo sin más estructuras de hormigón armado que las estrictamente necesarias para la cimentación del conjunto.

De este modo, el proyecto se dibuja como una agregación orgánica del mismo módulo matriz, un racimo de unidades que se van engarzando a través de un elemento lineal y continuo, el cual, a partir de un sistema de pasarelas de anchura variable que van conectando cada una de estas piezas y atravesando un conjunto de patios ajardinados, permite que el usuario final transite metafórica y figurativamente por un camino suspendido entre árboles frondosos hasta llegar a la puerta que le conduce a su destino privado.

Todos los apartamentos son iguales pero al mismo tiempo diferentes. Todos nacen a partir del mismo módulo matriz de 6 x 8 metros. Todos tienen amplias terrazas en esquina, visiones diagonales, filtros fijos y correderos para protegerse del sol mientras se consigue intimidad. A su vez, cada nivel varía en la configuración de estas terrazas exteriores mediante un escalonamiento en sección, reduciendo la presencia del volumen en altura simultáneamente y mejorando las condiciones de soleamiento de los espacios exteriores del edificio.

Además de los 180 apartamentos que componen el proyecto, un conjunto de zonas comunes se concentra mayoritariamente en dos partes del edificio: la entrada principal al complejo donde se ubica la recepción y un coworking con salas de reuniones y espacios polivalentes de trabajo, por un lado, y por otro el módulo central de dos plantas que alberga la cocina comunitaria con comedor, un gimnasio, un salón social y una lavandería.

La construcción se acerca todo lo posible al límite norte de la parcela, dejando hacia el sur el espacio abierto y ajardinado con mayor riqueza y complejidad visual, casi como un oasis para los sentidos donde disfrutar del frescor del agua, la vegetación y el aprovechamiento máximo de la luz solar. Para potenciar este efecto, se introduce una vegetación alta y densa en el perímetro de la parcela que aísle visualmente los espacios abiertos de los puntos conflictivos del entorno. Las zonas exteriores contarán con zonas verdes de matorral mediterráneo, una piscina orgánica, parque infantil y zonas pergoladas para la creación de espacios exteriores sombreados.

Los Premios AMAD: Arquitectura de excelencia en madera

Los Premios AMAD reconocen los proyectos de arquitectura, rehabilitación o interiorismo que destacan por su innovador uso de la madera, material natural y sostenible. Estos galardones son un escaparate para poner en valor la creatividad y la capacidad de la madera para construir entornos más saludables y sostenibles.

El jurado de la 7ª edición de los Premios AMAD 2025 ha estado constituido por Íñigo Ortiz Díez de Tortosa, socio fundador de Ortiz-León Arquitectos; José Enrique Peraza Sánchez, arquitecto y director de la revista AITIM; Marta Vall-llossera Ferran, arquitecta y presidenta del CSCAE; José Carlos Mera Rodríguez, arquitecto de ASA; José Manuel Cabrero Ballarín, catedrático de la Universidad de Navarra y director de la Cátedra de Madera Onesta; José Luis Ramos Caballero, colaborador en ONESTA y CEO de Ramos Caballero Arquitectos; y José María Marzo Díez, arquitecto de Tectónica.


Imágenes: Javier Callejas

Planos: Bakpak y EovaStudio