La propuesta “125 viviendas sociales (VPO) en Pítamo Sur”, desarrollada por Daroca Arquitectos y PRÁCTICA, ha sido reconocida en los Premios de Arquitectura de Ladrillo y de Teja 2023-2025, convocados por Hispalyt.
El proyecto cuenta con la participación de los colegiados José Luis Daroca, Jaime Daroca, José Mayoral y José Ramón Sierra, autores de esta intervención residencial ubicada en Sevilla, premiada ex aequo con el Premio Arquitectura de Ladrillo en la categoría Vivienda colectiva.
Memoria del proyecto
LA DIGNIFICACIÓN A TRAVÉS DE LA MATERIA Y EL CLIMA
I. GÉNESIS URBANA Y PLANTEAMIENTO CONCEPTUAL
De la restricción geométrica a la oportunidad arquitectónica
El proyecto nace como respuesta ganadora de un Primer Premio en concurso público, asumiendo desde su origen una doble responsabilidad: la social, inherente a la construcción de 125 viviendas protegidas en Pítamo Sur, Sevilla; y la urbana, obligada a coser una herida en el tejido de la ciudad. El solar presentaba una geometría extrema, desafiante para la práctica convencional de la vivienda colectiva: una banda longitudinal de 200 metros de desarrollo lineal por una anchura crítica de apenas 11,40 metros. Lejos de interpretar esta condición como una limitación restrictiva, el proyecto abraza la desproporción para convertirla en el eje vertebrador de una arquitectura honesta, radical en su planteamiento y sensible a su contexto.
La premisa fundamental que guía la intervención es la dignificación de la vivienda protegida. Frente a la estigmatización habitual de la VPO, a menudo asociada a la precariedad material o la monotonía espacial, esta propuesta reivindica la calidad arquitectónica a través del diseño y la nobleza material. El edificio se concibe no como un mero contenedor residencial, sino como una infraestructura bioclimática habitada, donde la eficiencia y el confort térmico no son añadidos tecnológicos, sino consecuencias directas de la forma y la materia.
La implantación del volumen se realiza entendiendo el edificio como una «sutura» urbana. Su linealidad, en lugar de imponerse como una barrera, se fragmenta y respira, generando un ritmo que acompaña al peatón. La sección del edificio absorbe con naturalidad la topografía existente -un desnivel Norte-Sur de 1,26 metros- mediante un escalonamiento sutil de los forjados. Esta operación, organizada en agrupaciones de tres portales, permite optimizar la cota de acceso y asentar la edificación en el terreno de forma orgánica, evitando la imposición de un zócalo agresivo y garantizando la accesibilidad universal.
II. TECTÓNICA Y MATERIALIDAD: LA ELOCUENCIA DEL LADRILLO BLANCO IBIZA
El ladrillo cara vista como escudo térmico y lienzo de luz
En el contexto de los Premios de Arquitectura de Hispalyt, la elección del material cerámico no es circunstancial, sino fundacional. La envolvente del edificio se confía a la capacidad expresiva y técnica del ladrillo cara vista, específicamente el modelo Blanco Ibiza de Cerámica Malpesa. Esta elección trasciende la mera estética para convertirse en una declaración de intenciones sobre la durabilidad, el mantenimiento nulo y la eficiencia energética en el clima del sur de España.
La elección del Blanco Ibiza: Albedo y Luz
Sevilla posee una luz de una intensidad vibrante y dura. La elección del ladrillo Blanco Ibiza responde a una estrategia de diálogo con esta luminosidad. Cromáticamente, el ladrillo no compite con el cielo azul intenso, sino que lo recorta con nitidez, otorgando al edificio una presencia etérea a pesar de su gran masa longitudinal. Desde el punto de vista termodinámico, la elección del color blanco es crítica: su alto índice de reflectancia solar (albedo) permite que la fachada rechace gran parte de la radiación incidente, evitando la acumulación excesiva de calor en la masa muraria durante los tórridos veranos hispalenses. El ladrillo actúa así como la primera barrera activa frente a la carga térmica.
Cualidades Físicas y Ejecución: El Ladrillo
El modelo Blanco Ibiza de Malpesa, con sus características de baja absorción de agua y alta resistencia mecánica, garantiza una longevidad excepcional. En la vivienda social, donde los presupuestos de mantenimiento comunitario son limitados, la fachada de ladrillo cara vista se presenta como la solución ética por excelencia: un material que envejece dignamente, que no requiere repintados ni tratamientos químicos recurrentes, y que resiste la agresión de la intemperie y el uso urbano.
La fábrica se ha ejecutado buscando la máxima perfección en la planimetría, con llagas y tendeles enrasados o sutilmente rehundidos para generar una textura vibrante cuando la luz rasante del atardecer baña la fachada Oeste. Esta «piel» cerámica dota al edificio de una inercia térmica significativa. La masa del ladrillo funciona como un amortiguador de la onda térmica, retardando la entrada del calor diurno hacia el interior de las viviendas (decalaje térmico) y liberándolo suavemente durante la noche, estabilizando así la temperatura interior de forma pasiva.
Los detalles en su ejecución también buscan dignificar el edificio en distintos puntos: en planta baja a modo de zócalo los líneas de ladrillo se retranquean o salen 5 cm dando consistencia a la base del edificio, en las ventanas de baños y ventanas de escaleras se utiliza una celosía con el ladrillo macizo, permitiendo ventilación y protección de vistas y continuidad de fachada, y en las fachadas norte y sur, un juego a modo de mosaico pretende romper la monotonía de una fachada completa de ladrillo creando un juego de sombras que dinamice la fachada.
Dualidad de Fachadas: El Ladrillo como Respuesta Funcional
La versatilidad del ladrillo permite resolver la dualidad funcional del proyecto con un mismo lenguaje material pero con sintaxis diferentes:
Fachada Oeste (Zona de Noche): Aquí, el ladrillo se muestra en su vertiente más masiva y protectora. Se construye una imagen sólida, con fábricas ciegas predominantes perforadas por profundas llagas verticales que sirven para la ventilación de las escaleras y zonas comunes. Este muro de ladrillo actúa como barrera acústica frente al ruido exterior y como escudo térmico ante la radiación de tarde, la más perjudicial en esta latitud. El aparejo del ladrillo aquí transmite seguridad, refugio y privacidad.
Fachada Este (Avenida del Flamenco): En contraposición, hacia la avenida principal, el hormigón enmarca el vacío. La estructura muraria se pliega para conformar un sistema de terrazas continuas. Creando un juego de contrastes que rompe la escala lineal de los 200 metros. La materialidad cerámica unifica el conjunto, evitando la percepción de fragmentación desordenada, y dota de una elegancia atemporal a la fachada más pública del edificio.
III. ESTRATEGIA BIOCLIMÁTICA PASIVA INTEGRAL
La arquitectura como máquina termodinámica
El proyecto demuestra que la sostenibilidad no depende exclusivamente de la implementación de tecnologías complejas, sino de la utilización del diseño pasivo. La geometría de «banda estrecha» (11,40 m) se revela como el motor principal del comportamiento energético del edificio.
Ventilación Cruzada Garantizada (Efecto Venturi)
El ancho mínimo de la parcela impuso una solución estructural y tipológica de doble crujía. Esta restricción se convierte en la mayor virtud bioclimática del proyecto: todas las viviendas son pasantes. Esto garantiza la ventilación cruzada natural en todas las unidades. Al abrir huecos en las fachadas opuestas (Este y Oeste), se generan diferencias de presión que fuerzan el movimiento del aire, permitiendo la disipación del calor acumulado y la renovación higiénica del ambiente sin coste energético. En las noches de verano, este sistema es vital para el «free-cooling» o enfriamiento gratuito de la masa térmica del edificio.
El Espacio Intermedio: Terrazas como Colchón Térmico
La fachada Este se ha diseñado no como un plano, sino como un volumen habitable. Las grandes terrazas continuas actúan como un «espacio buffer» o filtro climático.
En verano: El vuelo de las terrazas superiores proyecta sombra sobre los huecos inferiores, protegiendo el vidrio de la radiación directa cuando el sol está alto y en su azimut este-sureste. Esto reduce drásticamente la ganancia térmica solar (factor g).
En invierno: La menor altura solar permite que la radiación penetre hasta el fondo de la estancia, calentando el pavimento y los muros interiores (ganancia directa), contribuyendo a la calefacción pasiva.
Este espacio intermedio fragmenta además el volumen edificado. La disposición rítmica de llenos y vacíos en esta fachada evita la monotonía de un bloque lineal infinito («efecto muralla»), humanizando la escala y ofreciendo a cada vivienda un espacio exterior privado de calidad, fundamental tras las lecciones aprendidas en tiempos de confinamiento.
Inercia Térmica y Protección
La combinación de la inercia térmica aportada por la envolvente de ladrillo y la estructura de hormigón, junto con la protección solar de las terrazas, permite aplanar los picos de temperatura. El edificio se comporta como un organismo que respira y se autorregula, reduciendo la demanda energética necesaria para alcanzar el confort higrotérmico.
IV. SOSTENIBILIDAD ACTIVA Y EFICIENCIA ENERGÉTICA
Tecnología al servicio del consumo casi nulo
Si bien la estrategia pasiva reduce la demanda, el proyecto incorpora sistemas activos de última generación para cubrir las necesidades residuales, alcanzando los estándares de un Edificio de Consumo de Energía Casi Nulo (nZEB).
Captación Solar Fotovoltaica: La cubierta del edificio, extensa y plana, se aprovecha al máximo para la instalación de un campo de paneles fotovoltaicos. Esta instalación genera energía limpia in situ para alimentar los servicios comunes (ascensores, iluminación LED de zonas de paso) y, mediante sistemas de autoconsumo colectivo, reducir la factura eléctrica de los inquilinos. La integración arquitectónica de estos paneles se ha cuidado para no alterar la volumetría pura del edificio vista desde la calle.
Aerotermia y ACS: La producción de Agua Caliente Sanitaria (ACS) se confía a sistemas de aerotermia de alto rendimiento (bomba de calor aire-agua), que extraen energía del aire ambiente con coeficientes de rendimiento (COP) muy elevados, eliminando la necesidad de combustibles fósiles en el edificio.
Gestión del Agua y Suelo: En planta baja, se ha minimizado la huella de los accesos rodados, ubicando las rampas a los garajes en los extremos. Esto libera espacio para zonas ajardinadas con especies autóctonas de bajo consumo hídrico, que contribuyen a reducir el efecto «isla de calor» local mediante la evapotranspiración.
V. TIPOLOGÍA, FLEXIBILIDAD Y RESILIENCIA SOCIAL
Una estructura abierta al cambio
La sostenibilidad social implica diseñar edificios capaces de adaptarse a la evolución de las familias a lo largo del tiempo. La estructura portante de soportes de hormigón se ha dispuesto para liberar la planta de muros de carga rígidos, permitiendo una flexibilidad integral.
La distribución interior se basa en una modulación racional que hace que las unidades de 2, 3 y 4 dormitorios sean intercambiables y combinables. No existe una jerarquía rígida; las estancias poseen dimensiones que permiten usos ambiguos (dormitorio, despacho, cuarto de juegos). Esta cualidad otorga al edificio una resiliencia temporal: en el futuro, es técnicamente sencillo reconvertir dos viviendas contiguas en una mayor, o segregar una grande en dos pequeñas, adaptando el parque público de vivienda a las fluctuaciones demográficas y a los nuevos modelos de convivencia sin necesidad de demoliciones traumáticas.
Esta flexibilidad se extiende a la planta baja, donde la permeabilidad visual y física conecta el edificio con la calle, fomentando la seguridad pasiva («ojos en la calle») y la interacción vecinal.
VI. CONCLUSIÓN
Hacia una nueva vernácula contemporánea
El proyecto de 125 viviendas en Pítamo Sur no pretende ser un icono de formas caprichosas, sino un ejemplo de rigor constructivo y responsabilidad cívica. Al postularse a los Premios de Arquitectura de Hispalyt, esta obra reivindica la vigencia absoluta del ladrillo cara vista como material de futuro.
A través del uso del Ladrillo Blanco Ibiza, se logra una síntesis perfecta entre tradición e innovación: se recupera la memoria de la construcción masiva y duradera, pero se aplica con una lógica contemporánea de eficiencia energética, luminosidad y ligereza visual. El edificio demuestra que, incluso bajo las estrictas limitaciones presupuestarias de la vivienda social y las geometrías más extremas, es posible generar una arquitectura digna, pasivamente sostenible y socialmente adaptable. Es, en definitiva, una arquitectura que cuida a sus habitantes y respeta su entorno, construida para permanecer.
Premios de Arquitectura de Ladrillo y de Teja 2023-2025
El jurado de los Premios de Arquitectura de Ladrillo y de Teja 2023-2025 está integrado por profesionales de reconocido prestigio en el ámbito de la arquitectura y la construcción: Peris Toral – Eletresjota UTE, ganadores del Premio de Arquitectura de Ladrillo 2021-2023; Fuertes Penedo Arquitectos, ganadores del Premio de Arquitectura de Teja 2021-2023; Javier Frechilla, del estudio Frechilla y López-Peláez, Premio Excelencia en Arquitectura Cerámica 2021-2023; Beatriz Matos Castaño, del estudio Matos Castillo Arquitectos; Iñaqui Carnicero, secretario general de Agenda Urbana, Vivienda y Arquitectura del Ministerio de Vivienda y Agenda Urbana (MIVAU); Enrique Sanz, arquitecto y director de la revista conarquitectura; Pedro Rognoni, presidente de Hispalyt; Alfred Vincent, presidente de la Sección de Tejas de Hispalyt; y Elena Santiago, secretaria general de Hispalyt.
El acto de entrega de los galardones tuvo lugar el pasado 4 de junio en La Casa de la Arquitectura (La Arquería de Nuevos Ministerios, Madrid), en un encuentro que reunió a arquitectos, instituciones y representantes del sector.
Fotografías: Fernando Alda