Nuria Canivell, decana del COAS, ha participado en el programa “Hoy por Hoy” de Radio Sevilla (Cadena SER), conducido por Salomón Hachuel, con un nuevo paseo radiofónico por algunos de los edificios más destacados de la zona sur de la Isla de la Cartuja.
El recorrido recuperó otro de los itinerarios de la pasada Semana de la Arquitectura de Sevilla para conocer la mejor arquitectura a través de los proyectos premiados. La ruta permitió descubrir un conjunto monástico, arquitectura industrial, edificios universitarios, espacios culturales y científicos, dos pabellones de la Expo 92 y un centro sanitario contemporáneo.
"Es una ruta que nos habla, sobre todo, de transformación. Porque la arquitectura no consiste únicamente en construir edificios nuevos. También consiste en conservar, reutilizar y adaptar a nuevos usos los espacios que hemos heredado", explicó Canivell.
Monasterio de Santa María de las Cuevas
El paseo comenzó en el Monasterio de Santa María de las Cuevas. Mucho antes de ser un lugar de recogimiento, en época almohade, el espacio fue explotado por alfareros que aprovechaban la riqueza en arcilla del terreno y su cercanía al río. La vida monástica comenzó a finales del siglo XIV y, durante los siglos XV y XVI, el conjunto creció como comunidad religiosa y como foco cultural, con bibliotecas, talleres y espacios dedicados al estudio y la contemplación.
Tras la desamortización, los monjes abandonaron definitivamente el recinto en 1836. Carlos Pickman adaptó entonces los antiguos espacios claustrales y litúrgicos para la producción de cerámica e incorporó hornos y las características chimeneas que todavía identifican este paisaje. "Esta etapa marcó profundamente la fisonomía actual del conjunto, donde se funden lo religioso y lo productivo", señaló la decana.
En esta antigua zona fabril se encuentra actualmente la sede del Instituto Andaluz del Patrimonio Histórico (IAPH), donde Guillermo Vázquez Consuegra intervino entre 1987 y 1995. El arquitecto interpretó el conjunto como una estructura viva, formada por elementos heterogéneos. La intervención buscó recuperar el orden dentro del desorden, clarificar las relaciones espaciales y dar coherencia al conjunto. Los nuevos elementos de acero y hormigón conviven con los ladrillos, las cubiertas cerámicas y las estructuras tradicionales. "La nueva arquitectura no imita el pasado, sino que dialoga con él", destacó Canivell.
Dentro del IAPH, la reciente intervención de Francisco Reina en el antiguo Claustro de Legos ha permitido recuperar uno de los rincones que habían quedado pendientes. El proyecto conecta las edificaciones existentes, integra los restos arqueológicos sin alterarlos e incorpora un pabellón sobrio destinado a usos expositivos.
Antes de abandonar el recinto, el paseo se detuvo en la Capilla de Afuera, proyectada por Ambrosio de Figueroa en 1766, y en las antiguas dependencias de servicio del monasterio, restauradas y ampliadas por Roberto Luna y Fernando Mendoza para convertirlas en el Pabellón Real de la Exposición Universal de 1992. Actualmente, el edificio alberga el rectorado de la Universidad Internacional de Andalucía.
Arquitectura para la formación, la investigación y la cultura
El recorrido continuó hasta el Edificio CEADE II, proyectado por Fernando Carrascal y José María Fernández de la Puente en 2001. Al diseñar un centro universitario fuera de un campus, la prioridad fue generar la mayor cantidad posible de espacios para el encuentro y la permanencia. El volumen se va vaciando para captar la luz natural, de modo que los patios, las terrazas y las galerías de circulación configuran distintos espacios de relación. El resultado es un volumen cúbico, blanco y depurado, revestido con piedra natural.
La siguiente parada fue el Instituto Andaluz de Biotecnología, proyectado por SOL89. El edificio se plantea como un volumen aparentemente hermético que se talla por dentro mediante una secuencia de vacíos interconectados. Ese espacio interior es el corazón del proyecto: por él discurre la actividad, se organizan las circulaciones y se relacionan las distintas plantas. "Frente a un entorno que apenas ofrece espacios de encuentro, el proyecto crea su propio mundo interior", explicó la decana.
El itinerario se trasladó después al Cartuja Center Cité, proyectado por Santiago Fajardo como un espacio híbrido entre teatro, auditorio, centro de convenciones y lugar de formación. El edificio está preparado para acoger espectáculos y eventos muy diferentes y destaca por su capacidad para transformar sus espacios en cuestión de minutos.
Los pabellones de la Expo 92
El paseo llegó después al Pabellón de Finlandia, uno de los edificios más singulares que permanecen de la Expo 92. Fue proyectado por cinco estudiantes de arquitectura finlandeses, ganadores del concurso convocado para su construcción. El pabellón está formado por dos piezas muy diferentes. "La Máquina", construida principalmente en acero, representa la tecnología y la industrialización, mientras que "la Quilla", realizada en madera, remite a la naturaleza, la tradición artesanal y la construcción naval finlandesa. Entre ambas queda un paso muy estrecho, conocido como "la Garganta del Infierno", que convierte el recorrido en una experiencia marcada por la luz, las texturas y el contraste entre la madera y el acero.
Actualmente, el edificio alberga la sede de la Fundación para la Investigación y Difusión de la Arquitectura (FIDAS). Canivell aprovechó esta parada para avanzar que la próxima edición de la Semana de la Arquitectura permitirá conocer en profundidad los aspectos menos conocidos de Aníbal González, muchos de cuyos planos originales se conservan en FIDAS.
Muy cerca se encuentra el Pabellón de Italia, proyectado por Gae Aulenti y Pierluigi Spadolini como una gran construcción rectangular, rodeada por un muro de gran altura y organizada como una especie de ciudad fortificada.
Edificios abiertos a las personas y a la ciudad
La ruta continuó hasta el Edificio CEADE III, también de Fernando Carrascal y José María Fernández de la Puente. El edificio se organiza alrededor de un amplio patio central que funciona como lugar de relación, foco de luz natural y elemento articulador de las circulaciones. En la planta baja se abren pasos que permiten atravesar la manzana de norte a sur y conectar las calles Leonardo da Vinci y Américo Vespucio, evitando que el edificio se convierta en una barrera.
El recorrido concluyó en el Hospital Macarena Cartuja, proyectado por José Morales y Sara de Giles, de MGM Arquitectos. El edificio se estructura alrededor de un eje principal que funciona como una calle interior y organiza los accesos y el programa funcional. La planta se articula mediante varias bandas separadas por patios longitudinales, que aportan iluminación natural, ventilación y una secuencia de llenos y vacíos que humaniza los recorridos. El edificio fue diseñado también para adaptarse a futuras transformaciones y recibió el Premio de Arquitectura Española del Consejo Superior de los Colegios de Arquitectos de España.
Un territorio en constante transformación
Como conclusión, Canivell definió la Isla de la Cartuja como "un territorio que se ha transformado constantemente. En muy poca distancia hemos pasado de un monasterio y una fábrica de loza a los pabellones de la Expo 92 y a edificios destinados a la formación, la investigación, la cultura y la salud".
La decana destacó que "el reto consiste en conservar aquellas arquitecturas que tienen valor,
encontrarles nuevos usos y, lo más importante, mejorar su relación con la
ciudad", subrayando que "ese es precisamente el objetivo de estas rutas:
ayudarnos a mirar Sevilla de otra manera. Cuando conocemos quién proyectó un
edificio, por qué tiene esa forma y cómo ha ido transformándose, aprendemos
también a valorarlo y cuidarlo".
La importancia de vivir el patrimonio
Tras el paseo por la arquitectura de la Cartuja, Nuria Canivell compartió también unos minutos con Javier Esteban, director de Icónica. Durante la conversación, la decana destacó "la importancia de divulgar y proteger el legado de Aníbal González y de la Plaza de España", y compartió la idea de que el patrimonio debe ser vivido.
"El patrimonio es reconocido y se cuida cuando es vivido", señaló Canivell. En este sentido, recordó que "la Plaza de España fue concebida como un gran espacio público para acoger un acontecimiento multitudinario como la Exposición Iberoamericana de 1929".
Para la decana, la celebración de actividades permite que la Plaza de España continúe viva, siempre que se mantenga un cuidado exquisito del patrimonio, como ocurre durante la celebración de Icónica.
Con esta nueva participación en Hoy por Hoy de Radio Sevilla, desde el COAS continuamos acercando a la ciudadanía el valor de la arquitectura y la importancia de conservar, reutilizar y mantener vivos los espacios que forman parte de la historia de la ciudad.