El arquitecto Josep Llinàs, Medalla de Oro de la
Arquitectura 2024, ha ofrecido este jueves una conferencia en el COAS en la que
ha realizado un recorrido por distintas experiencias y proyectos de su
trayectoria profesional, al tiempo que ha compartido algunas reflexiones sobre
la práctica de la arquitectura y la responsabilidad inherente al oficio.
La bienvenida corrió a cargo de la decana del COAS, Nuria
Canivell, quien destacó la oportunidad que supone para el Colegio recibir a
“una de las figuras fundamentales de la arquitectura española contemporánea” y
explicó la voluntad que hay detrás de la programación cultural colegial: “Desde
el Colegio estamos intentando construir una programación que nos permita
detenernos, mirar con atención y aprender a través de quienes hacen y piensan
la arquitectura”.
Canivell puso también el foco en la importancia de ampliar
perspectivas y confrontar diferentes maneras de entender la profesión. “Nuestra
profesión se enriquece cuando confrontamos nuestra manera de trabajar con otras
experiencias, otras generaciones, otros contextos y otras formas de entender el
oficio”, señaló.
En este sentido, reivindicó especialmente el valor de la
transmisión entre generaciones: “Una profesión se construye no solo con aquello
que cada generación es capaz de producir, sino también con lo que sabe
transmitir, compartir y poner en cuestión con quienes vienen detrás”.
La decana enmarcó precisamente la presencia de Josep Llinàs
dentro de esa voluntad de abrir la programación a otras experiencias y
trayectorias: “Poder escuchar hoy a Josep Llinàs responde precisamente a esa
voluntad: abrir la mirada, incorporar otras voces y seguir aprendiendo de
trayectorias de referencia como la suya”.
Más allá de los reconocimientos recibidos por el arquitecto,
Canivell incidió en la oportunidad de acercarse a su manera de pensar y
entender la profesión: “Tenemos delante a un arquitecto reconocido con algunos
de los principales premios de nuestra disciplina. Pero, más allá de los
reconocimientos, tenemos sobre todo la oportunidad de acercarnos a una forma de
pensar, de enfrentarse al proyecto y de entender el oficio”.
A continuación, Darío Mateo presentó a Josep Llinàs a partir
de algunas de las claves de su trayectoria y de su propia experiencia durante
los años en los que colaboró en su estudio. Mateo recuperó diferentes recuerdos
y anécdotas para detenerse en aspectos como la atención a la realidad, el
aprendizaje continuo y la importancia del desarrollo y la evolución del
proyecto.
Durante su intervención, señaló que “en la arquitectura de
Josep Llinàs siempre hay detrás ese sentido de la realidad, ese sentido común”.
También destacó la importancia que Llinàs concede al desarrollo, al proceso y a
la evolución del proyecto.
La responsabilidad del oficio
Josep Llinàs inició su intervención a partir de la lectura
de una serie de fragmentos de Saltos mortales, de Charlotte Van den Broeck, un
libro que aborda distintos casos de arquitectos que se enfrentaron a importantes
fracasos profesionales y que le sirvió para reflexionar sobre la dificultad de
hacer arquitectura y la responsabilidad que implica cada decisión del
arquitecto.
A partir de esta idea, Llinàs planteó una de las cuestiones
que atravesaron buena parte de su conferencia: la convivencia entre la
responsabilidad profesional y el disfrute que también forma parte del ejercicio
de la arquitectura.
El arquitecto recordó que el ejercicio profesional obliga a
responder a cuestiones como el presupuesto, los plazos o los problemas
constructivos, pero también a abordar otras cuestiones como encajar el edificio
en la ciudad o en el paisaje, hacerlo vivir en relación con su entorno y
atender a aspectos que van más allá de las exigencias estrictamente funcionales.
Un recorrido por proyectos y experiencias
Llinàs recordó sus primeros años profesionales en el
contexto de la Transición, un periodo en el que la necesidad de nuevos
equipamientos públicos generó numerosas oportunidades para los arquitectos y
permitió recuperar la dimensión de lo público tras décadas de dictadura.
Frente a aquel momento, evocó también la fuerte crisis del
sector que tuvo lugar hace más de una década, y que acabó provocando el cierre
de su estudio y el inicio de una nueva etapa profesional en el sótano de su
casa.
A partir de ahí, presentó varios proyectos que marcaron ese
periodo, entre ellos una propuesta de viviendas de protección oficial en
L’Hospitalet, un proyecto hotelero en Barcelona y un concurso para un
equipamiento en Menorca, trabajos que Llinàs utilizó para explicar tanto las
dificultades como los aprendizajes asociados al ejercicio profesional.
Durante este recorrido recuperó asimismo una reflexión de
Michel Leiris, citada por Marc Augé: “...por mucha curiosidad que tengamos en
todo lo que se hace, se escribe o se dice, siempre llega un momento -si vivimos
bastante- que sentimos que ya no pegamos con nuestra época. No hace mucho
estabais en el ajo o teníais esa ilusión. Ahora constatáis que en el terreno
que a pesar de todo puede ser considerado el vuestro, ocurren cantidad de cosas
probablemente dignas de atención, sin vosotros y a veces sin que entendáis nada
de ellas”.
La conferencia avanzó después por distintos proyectos,
investigaciones y experiencias desarrolladas en los últimos años, desde
propuestas vinculadas al espacio público y la vivienda hasta intervenciones y
estudios relacionados con la obra de Josep Maria Jujol, a cuya arquitectura ha
dedicado distintas investigaciones y publicaciones.
Entre estas experiencias abordó también un encargo para una Universidad en Bogotá y diferentes intervenciones en Barcelona.
A lo largo de la sesión, Llinàs fue alternando proyectos construidos, propuestas que por distintas circunstancias no llegaron a desarrollarse según lo previsto y experiencias personales para mostrar una manera de entender la arquitectura estrechamente vinculada a la observación, al proceso y a la transformación del proyecto.
Fotografías: María Cano Rico