Los colegiados Tomás García García y María
del Pilar Canterla Rufino han resultado ganadores del concurso New
European Bauhaus (NEB) para la rehabilitación y puesta en valor del
espacio La Preciosa, en Murcia, con la propuesta “Mesa de trucos”.
El concurso ha sido organizado por la New
European Bauhaus (NEB), el Ayuntamiento de Murcia y el Colegio
Oficial de Arquitectos de la Región de Murcia. El equipo ganador, dirigido
por ambos arquitectos, está formado también por Beatriz González Sáncho,
licenciada en Biología; Mercedes Herrera Ramos, arquitecta; Valeria
L., arqueóloga de literaturas, y Cristina Iglesias, como artista de
referencia.
La actuación se enmarca en las acciones
planteadas por la New European Bauhaus, que ha seleccionado este lugar
literario y arquitectónico de Murcia como experiencia modelo. El objetivo es
impulsar la transición ecológica de las comunidades europeas mediante la
renovación de edificios y espacios públicos, como vía para responder al cambio
climático, la crisis energética y la falta de recursos.
El concurso, que se ha desarrollado en dos
fases -la primera por currículum y la segunda mediante un anteproyecto- ha
contado con la participación de numerosos equipos internacionales. La propuesta
ganadora fue presentada el pasado 27 de octubre en el espacio Preciosa, en
Murcia, y el equipo dispone de tres meses para el desarrollo del Proyecto
Básico y de Ejecución de su primera fase y de 15 meses para su ejecución
material.
Sobre el proyecto
"Mi intento ha sido poner en la
plaza de nuestra república una mesa de trucos, donde
cada uno pueda llegar a entretenerse,
sin daño de barras; digo, sin daño del alma ni del
cuerpo, porque los ejercicios honestos y
agradables antes aprovechan que dañan".
Miguel de Cervantes, La Gitanilla, 1613
Así comienza la novela cervantina, cuya protagonista
da nombre a este espacio: poniendo sobre la ciudad una mesa de trucos, donde
cada cual pueda encontrar su sitio, y añade el escritor: “Entre nosotros,
aunque hay muchas cosas de la mesa que son nuestras, todas son de uno solo, y
las de uno solo son de todos”. Una gran mesa: un macizo denso, de piedra negra:
magnética, de agua, reflectante, biológica, energética, extractiva,
respiratoria, accesible, lúdica, luminosa, especular, colectiva, (des)comunal y
mágica.
La propuesta ganadora evoca aquel Jardín de las
Delicias (1490-1500) dibujado por El Bosco. En la tabla central el pintor
organiza el paisaje a través de una rigurosa geometría de fuerzas circulares: un
laberinto orgánico donde la vida y la naturaleza celebran su máxima intensidad
en torno a un núcleo circular de agua y estructuras flotantes (NEB). En el
corazón de esta pintura emergen aguas y cápsulas de vida transparentes, esferas
maravillosas que atrapan la luz sirviendo de refugio. Las formas aéreas propuestas
para La Preciosa actúan de manera idéntica: una esfera luminosa suspendida que
se posa sobre la plaza y sobre el promontorio arqueológico y vegetal.
Esta mesa de trucos representa una especie de
culmen biológico, un ecosistema compactado donde la vegetación, la fauna y el
ser humano conviven en un equilibrio excitante. En el lienzo abierto los
cuerpos y los animales orbitan en círculos perfectos alrededor del agua. En la
propuesta ganadora para La Preciosa, esa coreografía se traduce materialmente a
través de arquitecturas de ondas concéntricas.
Las maquetas elaboradas para La Preciosa,
afirman sus autores, recrean esta misma idea de esfera luminosa. Bien sea en la
versión de parafina, en la que la propuesta usa uno de los cascos esféricos superiores
como promontorio en el que grabar sus intenciones; bien sea en la esfera de
vidrio en cuyo interior se ocluyen en su interior geometrías puras y
abstractas, la propuesta se muestra como esfera total: un microcosmos donde el
paisaje y la arquitectura quedan encapsulados en un equilibrio atemporal.
En definitiva, un manifiesto tridimensional
que, lejos de ser una simple representación a escala, se erige como una cápsula
de resiliencia urbana. Un objeto absoluto que custodia en su centro la
biodiversidad, el agua y la memoria histórica de Murcia, proclamando que todo
un mundo de confort sostenible y colectivo es posible dentro de sus propios
límites geométricos (NEB).
Este Jardín de las Delicias contemporáneo, esta
esfera plena y luminosa, trasciende el ámbito local convirtiéndose en un
reservorio, un objeto capaz de capturar espacios verdes de otras ciudades
europeas. A medida que estos oasis vayan floreciendo en la esfera Preciosa, revelando
naturalezas ocluidas en el interior del vidrio, este objeto esférico se
consolidará como el símbolo del compromiso de Murcia con la sostenibilidad, la
innovación climática y la armonía: un referente de infraestructura urbana a
escala europea.
Imágenes: Ayuntamiento de Murcia, Tomás García García y María del Pilar Canterla Rufino