Jueves, 29 de octubre de 2026

Tomás García y María del Pilar Canterla ganan el concurso New European Bauhaus para la Rehabilitación de La Preciosa en Murcia

Los colegiados Tomás García García y María del Pilar Canterla Rufino han resultado ganadores del concurso New European Bauhaus (NEB) para la rehabilitación y puesta en valor del espacio La Preciosa, en Murcia, con la propuesta “Mesa de trucos”.

El concurso ha sido organizado por la New European Bauhaus (NEB), el Ayuntamiento de Murcia y el Colegio Oficial de Arquitectos de la Región de Murcia. El equipo ganador, dirigido por ambos arquitectos, está formado también por Beatriz González Sáncho, licenciada en Biología; Mercedes Herrera Ramos, arquitecta; Valeria L., arqueóloga de literaturas, y Cristina Iglesias, como artista de referencia.

La actuación se enmarca en las acciones planteadas por la New European Bauhaus, que ha seleccionado este lugar literario y arquitectónico de Murcia como experiencia modelo. El objetivo es impulsar la transición ecológica de las comunidades europeas mediante la renovación de edificios y espacios públicos, como vía para responder al cambio climático, la crisis energética y la falta de recursos.

El concurso, que se ha desarrollado en dos fases -la primera por currículum y la segunda mediante un anteproyecto- ha contado con la participación de numerosos equipos internacionales. La propuesta ganadora fue presentada el pasado 27 de octubre en el espacio Preciosa, en Murcia, y el equipo dispone de tres meses para el desarrollo del Proyecto Básico y de Ejecución de su primera fase y de 15 meses para su ejecución material.

Sobre el proyecto

"Mi intento ha sido poner en la plaza de nuestra república una mesa de trucos, donde

cada uno pueda llegar a entretenerse, sin daño de barras; digo, sin daño del alma ni del

cuerpo, porque los ejercicios honestos y agradables antes aprovechan que dañan".

Miguel de Cervantes, La Gitanilla, 1613

Así comienza la novela cervantina, cuya protagonista da nombre a este espacio: poniendo sobre la ciudad una mesa de trucos, donde cada cual pueda encontrar su sitio, y añade el escritor: “Entre nosotros, aunque hay muchas cosas de la mesa que son nuestras, todas son de uno solo, y las de uno solo son de todos”. Una gran mesa: un macizo denso, de piedra negra: magnética, de agua, reflectante, biológica, energética, extractiva, respiratoria, accesible, lúdica, luminosa, especular, colectiva, (des)comunal y mágica.

La propuesta ganadora evoca aquel Jardín de las Delicias (1490-1500) dibujado por El Bosco. En la tabla central el pintor organiza el paisaje a través de una rigurosa geometría de fuerzas circulares: un laberinto orgánico donde la vida y la naturaleza celebran su máxima intensidad en torno a un núcleo circular de agua y estructuras flotantes (NEB). En el corazón de esta pintura emergen aguas y cápsulas de vida transparentes, esferas maravillosas que atrapan la luz sirviendo de refugio. Las formas aéreas propuestas para La Preciosa actúan de manera idéntica: una esfera luminosa suspendida que se posa sobre la plaza y sobre el promontorio arqueológico y vegetal.

Esta mesa de trucos representa una especie de culmen biológico, un ecosistema compactado donde la vegetación, la fauna y el ser humano conviven en un equilibrio excitante. En el lienzo abierto los cuerpos y los animales orbitan en círculos perfectos alrededor del agua. En la propuesta ganadora para La Preciosa, esa coreografía se traduce materialmente a través de arquitecturas de ondas concéntricas.

Las maquetas elaboradas para La Preciosa, afirman sus autores, recrean esta misma idea de esfera luminosa. Bien sea en la versión de parafina, en la que la propuesta usa uno de los cascos esféricos superiores como promontorio en el que grabar sus intenciones; bien sea en la esfera de vidrio en cuyo interior se ocluyen en su interior geometrías puras y abstractas, la propuesta se muestra como esfera total: un microcosmos donde el paisaje y la arquitectura quedan encapsulados en un equilibrio atemporal.

En definitiva, un manifiesto tridimensional que, lejos de ser una simple representación a escala, se erige como una cápsula de resiliencia urbana. Un objeto absoluto que custodia en su centro la biodiversidad, el agua y la memoria histórica de Murcia, proclamando que todo un mundo de confort sostenible y colectivo es posible dentro de sus propios límites geométricos (NEB).

Este Jardín de las Delicias contemporáneo, esta esfera plena y luminosa, trasciende el ámbito local convirtiéndose en un reservorio, un objeto capaz de capturar espacios verdes de otras ciudades europeas. A medida que estos oasis vayan floreciendo en la esfera Preciosa, revelando naturalezas ocluidas en el interior del vidrio, este objeto esférico se consolidará como el símbolo del compromiso de Murcia con la sostenibilidad, la innovación climática y la armonía: un referente de infraestructura urbana a escala europea.


Imágenes: Ayuntamiento de Murcia, Tomás García García y María del Pilar Canterla Rufino